Balas perdidas, de David Lapham

Hay algunos cómics que son muy buenos tebeos… pero NO son obras maestras. Son muy entretenidos, te lo puedes pasar “pipa” leyéndolos, pero NO son obras maestras. Balas perdidas (Stray bullets en el original), de David Lapham sí que lo es.

En primer lugar, tengo que reconocer que me encanta el género negro (Raymond Chandler, Coornell Woollrich –mi autor noir favorito-, Jim Thompson, James M. Cain, Andrew H. Vachss, Ross Macdonald, Dashiell Hammett…).Considero que este tebeo es la mejor obra (así, en general) de este género que he leído (si se trata de cómics o novelas) o visto (si trata de cine) jamás. Pero, a pesar de todo, no es una tebeo negro en el sentido más clásico, sino que los protagonistas son gente de lo más normal, gente de clase media-baja, nada de glamourosas mujeres fatales o detectives escépticos y duros como el acero, no hay crimen o misterio que resolver.

El autor narra una historia autoconclusiva por número, que se pueden leer de forma independiente, pero que, a medida que van avanzando los episodios, vemos que todas forman parte de un único conjunto en el que los distintos protagonistas se van cruzando poco a poco. A lo Pulp fiction, para entendernos. Son episodios que van avanzando y retrocediendo en el tiempo, utilizando diferentes puntos de vista, incluso alguno es producto de la traumatizada imaginación de una de sus protagonistas y seguramente el personaje más fascinante de Lapham, la pequeña Virginia Applejack. El autor caracteriza a unos personajes que son totalmente creíbles y reales. Son contradictorios, se equivocan, se dejan llevar por sus pasiones, maduran, capaces de lo mejor y de lo peor. Personajes de carne y hueso, en definitiva.

Como ocurre con Rayuela, la obra de Julio Cortázar, Balas perdidas se puede leer de dos formas, siendo ambas totalmente inteligibles: de principio a fin, leyendo los episodios por el orden en que fueron publicados, es decir, saltando atrás y adelante en el tiempo, o de forma ordenada por la fecha en la que transcurren los distintos episodios y dando forma al magistral puzzle que David Lapham va formando lenta pero minuciosamente.

La editorial La Cúpula ha publicado hasta la fecha cuatro tomos recopilatorios de la obra (La inocencia del nihilismo, En algún lugar del oeste, Otra gente y Días negros), además de la otra joyita negra de Lapham, esta vez de corte más clásico, como su álbum Murder me dead (traducida aquí como Mátame).

Palabras mayores estas Balas perdidas, sí señor.

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Una respuesta a Balas perdidas, de David Lapham

  1. Ottrodead dijo:

    otro comic para añadir a mi lista de próximas lecturas!

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